He vuelto de la Feria de Sevilla, y ya estoy deseando volver.

Pero qué rápido pasa todo lo bueno, por Dios.

Hoy os voy a hablar un poquito de las costumbres en la Feria. 
Mi sueño, desde pequeña, siempre ha sido poder vestirme de flamenca, incluso siendo aragonesa, ir a la ofrenda vestida de sevillana. Mi madre, aunque sevillana, siempre se negó y tengo el traje de baturra, con el que me visto todo los años para ir a la ofrenda de nuestra Virgen del Pilar (Zaragoza).

Pero, que ocurre, que en mis venas corre sangre andaluza y no podía estar más tiempo, sin comprarme un traje tan bonito y sexy como el de allí. Así que, gracias a mi amiga Pilar, que vive en Sevilla, conseguí localizar una tienda estupenda, con muy buenas profesionales como vendedoras, llamada Trastueque, localizada en los Remedios, en la Calle Virgen de Setefilla, nº 1, bajo izquierda. 

 

 

 TIENDA TRASTRUEQUE- !Gracias chicas!

Al entrar, olía a fiesta, era el viernes antes del comienzo de la Feria. Sus dueñas muy amables y zalameras, me indican que vestidos de mi talla hay poquitos, pero, mi sorpresa es que tenían bastantes. Os dejo algunas fotos de algunos de ellos. El dilema, a cual más bonito, no sabía cual elegir…
En esta tienda puedes elegir entre trajes de flamenca nuevos y de segunda mano, según el presupuesto que tengas.
Al final, me decanté por el moradito. Era de lycra, muy cómodo. Me sentaba como hecho a medida, así que casi me lo llevo puesto.
Ya contenta con la adquisición, el domingo siguiente me vestía para lucirlo en la feria.

 

Hay que tener en cuenta una cosa, la Feria de Abril, este año en Mayo, es para una sevillana como la alfombra roja de los Oscar. Sueñan y se preparan al detalle para ello. Lucen sus mejores galas, no escatiman en detalles. 
Pero si vas a la feria de Sevilla tienes que conocer un poquito de protocolo. 

La feria está diferenciada entre el día y la noche.

 

Comienza con el Pescaito, día de los amigos.  Es un día de reencuentro en las casetas, el primer día de feria, todos se arreglan mucho, pero no os vistáis de madrinas que no procede. Puedes llevar un mantón atado en el cuello, algo brillante, cosas discretas pero elegantes con connotaciones sevillanas.  Y sobre todo, prohibido, llevar el traje de sevillana. Hasta el día siguiente nada de nada.Esa noche, algo que no os debéis perder, por su emoción, es el encendido de la PORTADA DE LA FERIA. 

 

 

 

 

El autor del proyecto de la Portada este año, fue Angelo González Carvalho, técnico especialista en Delineación en Edificios y Obras, nacido en Francia pero afincado en Sevilla desde 1985. La Portada, está inspirada en uno de los edificios más emblemáticos de la Exposición Iberoamericana de 1929, el Pabellón de Sevilla, diseñado por Vicente Traver.
 Os dejo fotos y vídeos para que os hagáis a la idea, de la importancia del evento, encendido de la Preportada de Feria.
Ya pasado este momento, la gente discurre bajo el encendido de la Feria por las diferentes calles, los farolillos le dan un toque folclórico que hacen más emotivo el estar allí.
Al día siguiente, domingo, a partir de las doce, comienza el desfile de calesas, trajes de flamenca, todos camino de la feria.

Nos encontramos con un concurso de calesas, y a mi lado, alguien conocido, Marichalar, me mira raro…jajaja. La niña de sus ojos estaba dentro de la plaza luciéndose con su mantilla, paseándose en una calesa.

El año anterior también coincidí con Eugenia Martínez de Irujo y su marido, por cierto, se la veía muy feliz.

 

El domingo, el ambiente había cambiado por completo. Vestidos de sevillanas por todos los lados. A cual más bonito… Eso sí, no os olvidéis si vais a vestiros de flamenca, de colocaros bien la flor o el ramillete de flores en el pelo, a un lado o bien centradas en la cabeza, haceros bien el moño, un recogido bajo o deshilachado, no se lleva un recogido muy puesto.

Los pendientes, es otra parte que suelen cambiar de año en año, según las modas. Eso sí, siempre grandes y vistosos, que den color al conjunto del traje. Si tenéis dudas, podéis poneros unos aros, de toda la vida.
Algunos trajes admiten mantón, otros como el mío no.
En lo referente a los trajes de flamenca, este año se llevan mucho los colores vivos, azules, amarillos, verdes y rojos, incluso colores eléctricos (pronto los veréis en los esmaltes de uñas en verano), lunares enormes, los vestidos blancos (me encantan), escotes muy abiertos, mangas húngaras, acampanadas, con volantes y sin volantes, tirantes, etc. aunque la manga larga de corte clásico, siempre queda más elegante. Respecto a las telas, se llevan las gasas, transparencias, brocados, telas que le den movimiento y ligereza a los vestidos.

Por cierto, no caigáis en el error de decir trajes de faralaes, notarán enseguida que sois forasteros.

 

Respecto a las casetas, eso de que son privadas y no se puede entrar nada más que en las públicas, no es del todo cierto. 
Si eres respetuoso, y no vas con mucha gente, siempre te dejan entrar en alguna caseta.
Os recomiendo terminar tomando unos churritos con chocolate y copita de anis en la caseta de los gitanos. Os cuento que allí me encontré con Victorio y Lucchino, los cuales se quedaron impactados con mi traje de flecos de Paula Alcazar…veremos si se lo copian.
Eso sí, importante es saber retirarse a tiempo, tanto finito y tanto baile…

Espero que os haya gustado mi artículo. Os dejo unas fotillos, hechas por Julio Alvarez Sotos, al cual le doy las gracias por las fotografías.
Muchos besicos cos muy dulces 

 

María Mod (Yolanda M.)- Modelo, fotógrafa y personal shopper.

 

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 UN POQUITO DE CULTURA

En la Galería Spectrum Sotos, podéis visitar la exposición:
 “SAGRADA FAMILIA” de THOMAS HÄNISCH, hasta el 2 de Junio de 2019 (muy recomendable).

 

 

La Galería Spectrum Sotos de Zaragoza, en su línea de colaboración con el festival de fotografía emergente de Barbastro, presenta en esta ocasión al fotógrafo Thomas Hänisch, finalista en la anterior convocatoria de Visionados del Festival BFOTO. Este fotógrafo alemán expone una serie de fotografías que muestran cortes actuales de esa “plástica social” (soziale Plastik) en la que todos nosotros, día a día, continuamos trabajando con nuestro ser, sentir, pensar y actuar.

¿No resulta extemporáneo […] tratar de hallar un código para el mundo estético […] cuando el espíritu inquisitivo de la Filosofía se ve reclamado de manera tan perentoria por las circunstancias actuales para emplearse en la más perfecta de todas las obras de arte, en la fundación de una verdadera libertad política?
(1795, Schiller, Die ästhetische Erziehung“, an Herzog von Holstein-Augustenburg, Sobre la Educación Estética Del Hombre)