Fotografía Pilar Irene Montes


Bonita tarde de Enero para escribir un poquito de nuevo, con ganas de sentiros cerca. Mi deseo en este nuevo año es que el 2016 os conceda lo que más deseéis, y sobre todo que no falte salud, amor y trabajo, fundamentalmente.

Han sido días muy ajetreados, la Navidad es lo que tiene. Poco a poco de vuelta a la rutina y la normalidad en nuestros hogares; los niños de vuelta al cole y los papis al trabajo.

Fotografía Pilar Irene Montes

Cada vez que esto ocurre me doy cuenta que somos animales de costumbres y necesitamos la normalidad, la organización. Al igual que narré en su día sobre las aventuras y desventuras de las familias en verano,  “soportándose” por estar de vacaciones, puedo contar lo mismo sobre las Navidades.


Después de las populares fiestas de Nuestra Virgen del Pilar, contamos los días hasta Navidades. El caso es que el propósito es muy bueno, las familias vuelven a reencontrarse, es  algo entrañable si todos se llevan muy bien. El dilema surge cuando salta la chispa por parte de alguno, o simplemente porque las relaciones entre ellos no son las mejores y aprovechan el momento festivo para reprochar y sacar “trapos sucios”, otras veces, simplemente es la poca sutileza que tenemos cuando no respetamos lo que opinan los demás, en fin, que verdaderamente pueden llegar a ser un infierno.
Está claro, los amigos se eligen, pero, ¿qué pasa con la familia?.

Fotografía Pilar Irene Montes

La familia, nos viene impuesta, nadie nos pregunta, un marido o un novio si no te gusta lo puedes cambiar y no hay problema, pero, la familia, y todos de tu sangre, o adoptivos que tienes que aguantar,  chocas con ellos porque somos tan parecidos…Es comprensible que cuando llegan las Navidades haya parejas que disfrutan cada uno con los suyos, ese invento, antes estaba mal visto, pero creo que es la clave para que todo funcione mejor. No obstante opino que cada vez tenemos menos paciencia somos más intransigentes, vamos más a lo nuestro. Pensamos que nuestra opinión es la que tiene que prevalecer y no respetamos, no escuchamos, somos más inflexibles porque es mucho más fácil no molestarnos en intentar entender al contrario, incluso en cambiar de opinión.


La vida tiene esto, es sólo un ejemplo de que la felicidad plena no existe. Nuestra felicidad siempre es platónica, deseamos lo que no tenemos y cuando llega no la sabemos disfrutar. Siempre o casi siempre hay algo que nos impide ser felices.

Mi pregunta es ¿por qué no disfrutamos del momento..? Tenemos la suerte de poder vivir instantes bonitos y entrañables con amigos, familia, nos complicamos mucho la vida pudiendo ser mucho más sencillos.

Así que hagamos un ejercicio de reflexión para que las próximas fiestas sean mucho mejores. Y cantemos y bailamos sin pensar en nada más.




Y este mes de Enero, aprovechemos que dicen que parece resurgir la economía de las familias, y  salgamos a la calle, disfrutemos de este invierno que casi parece una primavera, en el que las temperaturas son bastante benignas y vayámonos de compras, aprovechemos las rebajas y pongámonos guapos por fuera y bellos por dentro.
Busquemos los chollos en ropa, calzado, tecnología… y disfrutemos de una tarde apacible y satisfactoria, solos o con la familia.. pero disfrutemos.. nos queda un largo año por delante.

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OS DEJO CON UNAS PALABRAS DE MI ADMIRADOR SECRETO:


Fotografía Pilar Irene Montes

“Esta tarde paseando creí  encontrarte.  Adivine tu silueta detrás de unos árboles que ya casi sin hojas me recordaron a mí.

Mi corazón latía con fuerza, mi respiración entrecortada alborotaba mi pecho. Por unos momentos pensé en morir de amor.
Busque tus ojos, tus labios, tu mirada, incluso  salte de alegría pensando que eras tú. Mis manos temblaban solo con pensarlo, por fin te volvía a ver.
Pensé en las noches pasadas pensando este momento, en tu reacción al verme, en la vida, en el amor. Todo se resumía en un nombre que no conocía y en unos ojos que apenas había conseguido ver. Cierto es que pensé en buscarte recorriendo las calles, mirando en cada patio, entrando en cada una de las tiendas por si te hallaba.



Al final creí que te encontraría algún día y ese día era hoy.
Poco a poco acelere mis pasos, mi mente bullía, mis labios temblaban. Cada vez te tenía más cerca y mi corazón lo notaba.
De repente paraste, como si sintieras mi presencia miraste hacia mí y nuestras miradas se juntaron. Cientos de noches añorando este momento y no fui capaz de articular palabra.
Por un segundo que me pareció eterno nuestros ojos se encontraron. Sentí que mi vida me abandonaba en ese instante pero solo fui capaz de sonreír. Tú sonreíste brevemente y continuaste tu camino.
¿Sería cierto que me miraste?
Mil noches más estarás conmigo como tan cierto es que mi corazón me abandono marchándose contigo aquel primer día que te ví.

Lo único cierto es que jamás podré olvidar esos ojos, esa sonrisa, esa mirada que me llevo, en un instante infinito, al cielo.”


BESICOS..COS…