Hoy no voy a hablar de moda, hoy voy a hablar de historia, sobre un edificio emblemático como es el Teatro Español, el cual he tenido la suerte de poder visitar con un guía de lujo.
En 1869, el teatro vuelva a cambiar el nombre a teatro Español. Después el teatro sufrió asaltos y sirvió de cuartel improvisado. Lo salvó de la ruina Ramón Guerrero, el edificio fue reformado desde 1865 a 1875.
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| El ascensor Real. (María Mod Fotografía) |
En nuestra visita pudimos ver escaleras infinitas, rincones insospechados, el ascensor privado , el baño y la salita del Rey, donde se alojaba cuando visitaba el teatro.
También tuve la oportunidad de conocer las salas privadas reservadas a la realeza y a los nobles de Madrid, desde las dependencias para descansar y relajarse antes de la actuación, hasta los salones privados donde les servían el té.
Otra parte importante del teatro que llama la atención es su enorme lámpara de cristal, una auténtica araña, vistosa y de complicada limpieza. De 740 kilos de peso, que originariamente era de aceite, y se subía y bajaba en cada actuación para su encendido, lo cual hacia que en ocasiones, los goterones de aceite que se desprendian de la lámpara, manchasen a los allí presentes, dando significado a la expresión “ llenarse de lamparones” lamentablemente fue destruida en el incendio de 1975, la actual es una réplica fielmente reconstruida.
Nos enseñan la parte técnica del edificio, todo lo que no vemos cuando vamos a alguna actuación. Luz y sonido, dividido en dos salas en plantas independientes, desde una de las salas, controlan todos, los efectos de luz, y desde la otra, todos los efectos de sonido que lleva cada obra perfectamente coordinados por el regidor, que mediante auriculares y pantallas de video, va indicando cuando debe entrar tal o cual iluminación, o cuando debe sonar determinada música o efecto especial. Impresiona conocer el trabajo, la dedicación y la coordinación que exige una obra de teatro, todo debe estar medido al segundo, no se permiten fallos.
Después descendemos al escenario y podemos disfrutar de un auténtico espectáculo de telones, y de maromas, donde los tramoyistas,tienen un verdadero trabajo (llegan a trabajar desde una altura de 19 m) sobre el escenario, suben y bajan los telones, al ritmo que exija las diferentes tramas de cada obra. Impresiona ver y conocer los entramados de maromas y telas que dan fondo y cambian el aspecto a todo el decorado, y te transportan desde la más romántica de las escenas, hasta las más tristes y dramáticas.
Pero dejando la parte cultural, lo que más me llama la atención, lo que de verdad despierta mi curiosidad, es la parte paranormal que rodea este teatro. Nos cuentan que en el piso 2º, tras el escenario, se dan fenómenos inexplicables. Cada vez que hay una representación y tienen que peinar la zona por seguridad, pasando perros policías, hay un pasillo en el que comienzan a ladrar y no consiguen avanzar, se ponen nerviosos, como si algo les impidiera hacerlo.Según fuentes, uno de los cuidadores del teatro, el cual vivía al lado del teatro, en un alojamiento contiguo, se suicidó pegándose un tiro en la boca. Hubo un incendio y lo culpaban a él de negligencia. Murió defendiendo su inocencia.
Tambien en el escenario han acontecido varios fenómenos paranormales a la vista del público (espectros en directo en una actuación), donde la gente llegó a creer que era parte de los efectos especiales del espectáculo.
gélido soplaba a su lado, y algo le empujo casi consiguiendo que se cayera por las escaleras. Desde ese momento no ha vuelto a trabajar en esa zona.
Tengo que confesar, que mientras realizábamos el reportaje, y conforme nos contaban la historia, y mientras hacíamos fotos de los entresijos del Teatro, mi cámara capto unas imágenes extrañas en las zonas donde se mezclan realidad y leyenda, unas sombras de luz que no deberían estar ahí….


















Muy interesante el post, muy bien documentado y con una muy amplia exposición gráfica. Buen trabajo.
Muchas Gracias Alejandro. Un saludo